Hola a todos,
Era un secreto a voces, pero creo que ya se puede hacer público: ¡soy el nuevo Copy Jr. de The White Company!
Tras dejarme la mano picando puertas, hoy me han dado el alta. Así que, ya puedo volver a escribir cosas :)
Mañana me despido con un post más largo. Hoy no estoy de humor. Y es que a falta de manos, el Barça me ha metido una.
¡Qué dolor!
lunes, 29 de noviembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
Nervios que se pueden ver
Hola a todos,
Me voy directo a la cama. Creo que esta noche tendré grandes dificultades para conciliar el sueño, así que me dedicaré a contar manos curadas.
Mañana os mantengo actualizados sobre las últimas novedades, aunque todo apunta a que algo muy bueno sucederá.
Por eso, me gustaría que os fuerais haciendo a la idea de que éste, puede ser uno de los últimos posts.
Si fuera así, no os preocupéis, porque el último post que escriba, lo anunciaré a bombo y platillo. Además, procuraré que sea más que inolvidable :)
Me voy a la cama para que pase la noche lo antes posible.
Un saludo enorme.
Me voy directo a la cama. Creo que esta noche tendré grandes dificultades para conciliar el sueño, así que me dedicaré a contar manos curadas.
Mañana os mantengo actualizados sobre las últimas novedades, aunque todo apunta a que algo muy bueno sucederá.
Por eso, me gustaría que os fuerais haciendo a la idea de que éste, puede ser uno de los últimos posts.
Si fuera así, no os preocupéis, porque el último post que escriba, lo anunciaré a bombo y platillo. Además, procuraré que sea más que inolvidable :)
Me voy a la cama para que pase la noche lo antes posible.
Un saludo enorme.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Yo canto de felicidad
Hola y muy buenas noches a todos,
Hoy es fin de semana, así que, toca post reducido.
Y es que ayer, debido a lo feliz que estaba, no me vi capaz de redactar algo muy extendido.
Por eso, voy a dedicar este post a anunciaros que el final de este blog está muy cerca. El lunes, salvo catástrofe nuclear, habré conseguido mi objetivo.
Después de unos largos días, podré volver a aplaudir, escribir y sobre todo, a olvidarme de picar puertas.
En todo caso, el lunes daré la noticia. Si decido finalizar este blog, lo haré a lo grande, no duden de ello.
Un abrazo para todos, familia.
Hoy es fin de semana, así que, toca post reducido.
Y es que ayer, debido a lo feliz que estaba, no me vi capaz de redactar algo muy extendido.
Por eso, voy a dedicar este post a anunciaros que el final de este blog está muy cerca. El lunes, salvo catástrofe nuclear, habré conseguido mi objetivo.
Después de unos largos días, podré volver a aplaudir, escribir y sobre todo, a olvidarme de picar puertas.
En todo caso, el lunes daré la noticia. Si decido finalizar este blog, lo haré a lo grande, no duden de ello.
Un abrazo para todos, familia.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Menos es más
Hoy, por haber sido un muy buen día, me lo tomo con más relajo.
Por eso, os voy a dedicar un post extremadamente breve.
Fin.
Por eso, os voy a dedicar un post extremadamente breve.
Fin.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Si lees este blog es porque tiene algo diferente. Que es malo, malo, malo…
Muy buenas noches a unos y muy buenos días a otros,
Empiezo el post de hoy con mucha calma y tranquilidad, y es que, el día de hoy ha sido eso, tranquilo y calmado.
Después de unos días con mucha acción, me ha tocado disfrutar de 24 horas sin sobresaltos. Eso sí, lleno de cosas muy positivas.
Primero de todo, he desayunado unas galletas con tropezones de chocolate acompañadas de un gran vaso de leche fresca (fresca porque estaba fría). Un desayuno dulce, dulce, dulce.
Después, he ido a contemplar un árbol esperando a ver si alguna hoja se caía, pero nada de nada.
Así que, aburrido hasta las cejas, he decidido meterme en la cocina.
Me apetecía cocinar algo grande y complicado. Demostrar que, aunque sea un pseudomanco, todavía sé cocinar a las mil maravillas.
He navegado por Internet y he puesto en Google: “Recetas de cocina muy difíciles” (reconócelo, ¿a que alguna vez le has preguntado a Google algo bastante estúpido? Yo siempre). El resultado ha sido muy interesante: Desde Pastel de Higo Destapado, pasando por Lomos de pescadilla con mejillones al vapor, hasta Receta de conejo a la Caponata. ¿El elegido? Hamburguesa de Garbanzos.
Recordemos que mi mano derecha ha estado y estará, al menos en las próximas semanas, como espectadora de todo, y hoy no iba a ser menos.
Mmmmmmmmm, Hamburguesa de Garbanzos. Sólo por el nombre ya te la comes.
Tenía pinta de ser un plato sencillo. Tan sencillo como coger unas hamburguesas crudas del super, mezclarlas con garbanzos chafados y a la plancha. ¡Pues no!
Supuestamente, la receta tenía que llevar los siguientes ingredientes:
• 500 gr de garbanzos
• 100 gr de lentejas
• 100 gr de sémola de trigo duro
• 2 dientes de ajo
• 1 cucharadita de comino
• 1 cucharadita de cilantro
• pimienta de Cayena
• 2 cucharadas de zumo de limón
• sal y pimienta
• harina de garbanzos
• aceite para freir
• 1/4 litro de vino blanco
• 1 diente de ajo
• 4 cucharadas de pasta de sésamo
• 1 manojo de perejil
• zumo de limón
• 1 lechuga de hoja de roble (vale cualquier otra)
• 2 tomates
• 1/4 de pepino
¿Era una broma? Señores cocineros, ¿qué es esto? ¿Un plato de comida o cómo preparar una bomba casera al estilo ETA?
Es decir, que en una simple hamburguesa de garbanzos también hayan lentejas, ¡manda huevos! (y la ensalada ya está lista). Señores del ABC (la receta es de allí), ¿qué parte de la palabra hamburguesa no entendéis? Pero si parece la lista del super.
Qué digo lista del super, creo que esta receta es lo que se llevan los astronautas al espacio para alimentarse durante un año. Vino, zumo, perejil, tomates… es la iDietaMediterránea Nano.
Mira, mira, mira, me como algo así, y se me estaría repitiendo la hamburguesa todo el día, repitiendo la hamburguesa todo el día, repitiendo la hamburguesa todo el día, repitiendo la hamburguesa todo el día.
Supongo que, más allá de intentar hacer gracia con mis críticas, querrás saber qué relación tiene mi post de hoy con mi mano izquierda y cocinar.
Mucho, o nada, depende de cómo lo mires.
Y es que, la hamburguesa la he cocinado con la mano izquierda, pero no ha influido demasiado en su resultado. Sorry,
Lo único que he hecho ha sido, además de cocinar la hamburguesa, ponerle los garbanzos por encima y golpearla con la mano izquierda.
Con eso he conseguido dos cosas. 1. Introducir los garbanzos en la hamburguesa. 2. Deconstruirla. ¿Resultado? Una hamburguesa de estrella michelin.
Piensa que hay gente que paga mucho por comer algo así, y yo, con mi talento y creatividad, he conseguido elaborarlo en mi cocina.
¿Y por qué no lo he colgado en Ideas Imposibles? Pues porque de imposible no tiene nada. Tú también lo puedes hacer. Es tan fácil como comprar la hamburguesa, echarle garbanzos por encima e imaginarte que es tu jefe. Puño, puño, patada, codazo. Puño, puño, patada, rodillazo en los huevos.
Luego, cuando he servido el plato en la mesa y mi padre lo ha probado… Se le han abierto los ojos como platos, se ha encogido de hombros, ha emitido un sonido gutural bastante repetitivo y por último, ha caído al suelo desplomado.
¿Envenenamiento? No señores, he confundido los garbanzos con somníferos.
Ya, ya, ya, garbanzos con somníferos. ¡Pues sí!
Resulta que, durante la preparación, me he hecho un pequeño corte en el dedo índice. Al mismo tiempo, estaba intentando abrir un bote de garbanzos, así que, para no perder el ritmo, he decidido seguir con el intento de abrir el bote mientras me dirigía al botiquín.
Al abrir el botiquín, he apoyado el bote en la segunda estantería para coger una tirita, y al terminar de ponérmela y sin fijarme, he cogido un bote muy parecido al de garbanzos, pero lleno de somníferos.
¿Ya? ¿Suficientes explicaciones? Todo el mundo comete errores y más si sólo funcionas con una mano.
Si alguien está preocupado por el estado de mi padre, sólo deciros que sigue durmiendo. Es más, sigue roncando tan profundamente que he tenido que atar los muebles con clavos de lo hondo que está respirando.
Al final me he comido unos ganchitos acompañados con pan duro. Una auténtica delicia.
Por eso, si eres director creativo y te da mucha pena esta historia y consideras que ha sido la peor de todas las que has leído, perdona, pero es que mi vida no es un circo y no siempre me pasan cosas súper locas. Así que, si quieres que me pasen, contrátame, que al menos la vida en agencia es tan surrealista que en vez de escribir en un blog, me iría a Buenafuente a contarlo. O mejor todavía, me presentaría al casting de Walker para sustituirlo.
Me voy a preparar la presentación de mañana.
Un gran saludo.
Empiezo el post de hoy con mucha calma y tranquilidad, y es que, el día de hoy ha sido eso, tranquilo y calmado.
Después de unos días con mucha acción, me ha tocado disfrutar de 24 horas sin sobresaltos. Eso sí, lleno de cosas muy positivas.
Primero de todo, he desayunado unas galletas con tropezones de chocolate acompañadas de un gran vaso de leche fresca (fresca porque estaba fría). Un desayuno dulce, dulce, dulce.
Después, he ido a contemplar un árbol esperando a ver si alguna hoja se caía, pero nada de nada.
Así que, aburrido hasta las cejas, he decidido meterme en la cocina.
Me apetecía cocinar algo grande y complicado. Demostrar que, aunque sea un pseudomanco, todavía sé cocinar a las mil maravillas.
He navegado por Internet y he puesto en Google: “Recetas de cocina muy difíciles” (reconócelo, ¿a que alguna vez le has preguntado a Google algo bastante estúpido? Yo siempre). El resultado ha sido muy interesante: Desde Pastel de Higo Destapado, pasando por Lomos de pescadilla con mejillones al vapor, hasta Receta de conejo a la Caponata. ¿El elegido? Hamburguesa de Garbanzos.
Recordemos que mi mano derecha ha estado y estará, al menos en las próximas semanas, como espectadora de todo, y hoy no iba a ser menos.
Mmmmmmmmm, Hamburguesa de Garbanzos. Sólo por el nombre ya te la comes.
Tenía pinta de ser un plato sencillo. Tan sencillo como coger unas hamburguesas crudas del super, mezclarlas con garbanzos chafados y a la plancha. ¡Pues no!
Supuestamente, la receta tenía que llevar los siguientes ingredientes:
• 500 gr de garbanzos
• 100 gr de lentejas
• 100 gr de sémola de trigo duro
• 2 dientes de ajo
• 1 cucharadita de comino
• 1 cucharadita de cilantro
• pimienta de Cayena
• 2 cucharadas de zumo de limón
• sal y pimienta
• harina de garbanzos
• aceite para freir
• 1/4 litro de vino blanco
• 1 diente de ajo
• 4 cucharadas de pasta de sésamo
• 1 manojo de perejil
• zumo de limón
• 1 lechuga de hoja de roble (vale cualquier otra)
• 2 tomates
• 1/4 de pepino
¿Era una broma? Señores cocineros, ¿qué es esto? ¿Un plato de comida o cómo preparar una bomba casera al estilo ETA?
Es decir, que en una simple hamburguesa de garbanzos también hayan lentejas, ¡manda huevos! (y la ensalada ya está lista). Señores del ABC (la receta es de allí), ¿qué parte de la palabra hamburguesa no entendéis? Pero si parece la lista del super.
Qué digo lista del super, creo que esta receta es lo que se llevan los astronautas al espacio para alimentarse durante un año. Vino, zumo, perejil, tomates… es la iDietaMediterránea Nano.
Mira, mira, mira, me como algo así, y se me estaría repitiendo la hamburguesa todo el día, repitiendo la hamburguesa todo el día, repitiendo la hamburguesa todo el día, repitiendo la hamburguesa todo el día.
Supongo que, más allá de intentar hacer gracia con mis críticas, querrás saber qué relación tiene mi post de hoy con mi mano izquierda y cocinar.
Mucho, o nada, depende de cómo lo mires.
Y es que, la hamburguesa la he cocinado con la mano izquierda, pero no ha influido demasiado en su resultado. Sorry,
Lo único que he hecho ha sido, además de cocinar la hamburguesa, ponerle los garbanzos por encima y golpearla con la mano izquierda.
Con eso he conseguido dos cosas. 1. Introducir los garbanzos en la hamburguesa. 2. Deconstruirla. ¿Resultado? Una hamburguesa de estrella michelin.
Piensa que hay gente que paga mucho por comer algo así, y yo, con mi talento y creatividad, he conseguido elaborarlo en mi cocina.
¿Y por qué no lo he colgado en Ideas Imposibles? Pues porque de imposible no tiene nada. Tú también lo puedes hacer. Es tan fácil como comprar la hamburguesa, echarle garbanzos por encima e imaginarte que es tu jefe. Puño, puño, patada, codazo. Puño, puño, patada, rodillazo en los huevos.
Luego, cuando he servido el plato en la mesa y mi padre lo ha probado… Se le han abierto los ojos como platos, se ha encogido de hombros, ha emitido un sonido gutural bastante repetitivo y por último, ha caído al suelo desplomado.
¿Envenenamiento? No señores, he confundido los garbanzos con somníferos.
Ya, ya, ya, garbanzos con somníferos. ¡Pues sí!
Resulta que, durante la preparación, me he hecho un pequeño corte en el dedo índice. Al mismo tiempo, estaba intentando abrir un bote de garbanzos, así que, para no perder el ritmo, he decidido seguir con el intento de abrir el bote mientras me dirigía al botiquín.
Al abrir el botiquín, he apoyado el bote en la segunda estantería para coger una tirita, y al terminar de ponérmela y sin fijarme, he cogido un bote muy parecido al de garbanzos, pero lleno de somníferos.
¿Ya? ¿Suficientes explicaciones? Todo el mundo comete errores y más si sólo funcionas con una mano.
Si alguien está preocupado por el estado de mi padre, sólo deciros que sigue durmiendo. Es más, sigue roncando tan profundamente que he tenido que atar los muebles con clavos de lo hondo que está respirando.
Al final me he comido unos ganchitos acompañados con pan duro. Una auténtica delicia.
Por eso, si eres director creativo y te da mucha pena esta historia y consideras que ha sido la peor de todas las que has leído, perdona, pero es que mi vida no es un circo y no siempre me pasan cosas súper locas. Así que, si quieres que me pasen, contrátame, que al menos la vida en agencia es tan surrealista que en vez de escribir en un blog, me iría a Buenafuente a contarlo. O mejor todavía, me presentaría al casting de Walker para sustituirlo.
Me voy a preparar la presentación de mañana.
Un gran saludo.
Ideas imposibles
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Silencio, se escribe
Hola amigos de lo ajeno,
Tal y como os comenté en el post anterior, me encuentro en la montaña, disfrutando del silencio y del sonido de dos gatos cardando a la vuelta de la esquina. Relajante, ¿eh?
Hoy, tras muchos días inactivo, me ha tocado trabajar. Así es, hoy he hecho de leñador vasco partiendo troncos a mansalva, pero con una pequeña ventaja: una sierra mecánica.
Mi padre, que está planeando una movida muy grande, se ha comprado un terreno para hacer una casa con contenedores marinos. Aunque ya hablaremos de este tema en futuros posts…
Para empezar a construir, se necesita quitar hasta el último pino plantado (inclusivo el de los jabalís), así que, nos hemos puesto manos a la obra para terminar lo antes posible.
Claro está, mis limitaciones son las que son, así que, después de pasarme por un Bazar Chino (son el centro del universo), me he comprado una sierra eléctrica.
Bueno, no sé qué tenía esa sierra, pero ha sido cogerla con la mano izquierda y me he convertido en Robocop. ¿Te hace gracia? Pues a mí no demasiada. Te cuento por qué.
Cuando hemos llegado al terreno, le he dicho a mi padre:
- ¿Dónde has dejado la sierra?
- Está en el maletero del coche. Aquí tienes las llaves.
Cuando me dirigía hacia al coche, he empezado a escuchar un pitido de fondo. A medida que me iba acercando, el pitido aumentaba, hasta que, sin poder más, me he tenido que tirar al suelo retorciéndome de dolor.
Me he arrastrado hasta el maletero como he podido, y una vez que he logrado abrirlo, el pitido ha parado de golpe.
Toda esta situación me ha recordado mucho a los tambores de Jumanji y la maldición de su juego, aunque no he hecho demasiado caso.
Tras unos segundos mirando el cielo, he abierto la caja y he cogido la sierra con la mano izquierda. De repente, como si fuera un Transformer, la sierra se ha adherido a mí y ha empezado a expandirse por todo el brazo.
Me sentía como Robocop en busca de fiesta, pero sin discoteca y sin alcohol.
Caminando como un robot, me he dirigido hacia el primer pino que he visto. Con ganas de hacerlo añicos, he apretado el botón de “on” y en cuestión de segundos, lo que había sido un bonito trozo de madera con cosas verdes en la punta, se ha convertido en serrín con olor a pino.
¡Era indestructible! Nunca había tenido tanto poder en mi mano. Me sentía un ser superior, un cortador de jamón, un sonido de discoteca, un atracador de bancos, un ecuatoriano diciendo “cierra”, un sonido estremecedor…
- Que sí, que ya lo he pillado. Sigue cortando pinos. Me ha dicho mi padre.
Resulta que estaba hablando en voz alta, así que, haciendo caso de lo que decía mi padre, he seguido haciendo mi trabajo.
Tras cortar 6 pinos, la sierra ha sufrido un pequeño cortocircuito. Mi brazo parecía la chimenea del vaticano cuando hay fumata blanca, y una discoteca con luces led (por las chispas, digo).
Empezaba a perder el control de mis acciones. Primero, he cortado rocas, luego, el aire y por último, el coche de mi padre.
Pues sí, el coche de mi padre. Una auténtica y gran desgracia, porque por mi culpa, hemos tenido que volver andando hasta su casa.
He dejado el coche como si fuera Carpaccio (además, es de color rojo) y con un poco de serrín por encima emulando al parmesano.
Siniestro total, es lo que ha dicho el del seguro. No se puede hacer nada, más que pegarlo todo y rezar para que vuelva a funcionar.
De momento, la sierra sigue en mi brazo, pero no funciona. Aunque tengo mucho miedo de que se active por la noche mientras me rasco alguna zona noble.
Primero la mano rota y ahora una sierra adherida a mi cuerpo.
Espera… Ya está, la sierra se ha caído de mi brazo. Ahora vuelvo en sí y puedo seguir escribiendo mejor, ya que llevo desde el principio del post con un lápiz en la boca y apretando tecla por tecla como si fuera una gallina comiendo pan.
Y si estás esperando a que linqueé la historia con lo de “y si eres director creativo…”, olvídate, porque la única forma de linquearla es amenazándolos gravemente diciendo cosas como: “y si eres director creativo, y piensas lo peligroso que sería tener una sierra eléctrica adherida a tu cuerpo, llámame, porque si no, la afilaré con el pomo de tu puerta”, y no me gustaría que pensaran estas cosas.
Por eso, hoy recurro a una forma no convencional y más amable. Y la cosa dice así:
Si eres director creativo y tienes un momento,
Llámame, porque estoy interesado en un entrenamiento (trainee).
Y si esta historia te importa un pepino,
¡chico! Olvídate y contrata a un filipino.
Salvemos a mi mano
Salvemos a mi mano
Contrátame, antes de que me convierta en un anciano.
Gracias, gracias.
Mañana más y mejor. No es demasiado difícil.
Tal y como os comenté en el post anterior, me encuentro en la montaña, disfrutando del silencio y del sonido de dos gatos cardando a la vuelta de la esquina. Relajante, ¿eh?
Hoy, tras muchos días inactivo, me ha tocado trabajar. Así es, hoy he hecho de leñador vasco partiendo troncos a mansalva, pero con una pequeña ventaja: una sierra mecánica.
Mi padre, que está planeando una movida muy grande, se ha comprado un terreno para hacer una casa con contenedores marinos. Aunque ya hablaremos de este tema en futuros posts…
Para empezar a construir, se necesita quitar hasta el último pino plantado (inclusivo el de los jabalís), así que, nos hemos puesto manos a la obra para terminar lo antes posible.
Claro está, mis limitaciones son las que son, así que, después de pasarme por un Bazar Chino (son el centro del universo), me he comprado una sierra eléctrica.
Bueno, no sé qué tenía esa sierra, pero ha sido cogerla con la mano izquierda y me he convertido en Robocop. ¿Te hace gracia? Pues a mí no demasiada. Te cuento por qué.
Cuando hemos llegado al terreno, le he dicho a mi padre:
- ¿Dónde has dejado la sierra?
- Está en el maletero del coche. Aquí tienes las llaves.
Cuando me dirigía hacia al coche, he empezado a escuchar un pitido de fondo. A medida que me iba acercando, el pitido aumentaba, hasta que, sin poder más, me he tenido que tirar al suelo retorciéndome de dolor.
Me he arrastrado hasta el maletero como he podido, y una vez que he logrado abrirlo, el pitido ha parado de golpe.
Toda esta situación me ha recordado mucho a los tambores de Jumanji y la maldición de su juego, aunque no he hecho demasiado caso.
Tras unos segundos mirando el cielo, he abierto la caja y he cogido la sierra con la mano izquierda. De repente, como si fuera un Transformer, la sierra se ha adherido a mí y ha empezado a expandirse por todo el brazo.
Me sentía como Robocop en busca de fiesta, pero sin discoteca y sin alcohol.
Caminando como un robot, me he dirigido hacia el primer pino que he visto. Con ganas de hacerlo añicos, he apretado el botón de “on” y en cuestión de segundos, lo que había sido un bonito trozo de madera con cosas verdes en la punta, se ha convertido en serrín con olor a pino.
¡Era indestructible! Nunca había tenido tanto poder en mi mano. Me sentía un ser superior, un cortador de jamón, un sonido de discoteca, un atracador de bancos, un ecuatoriano diciendo “cierra”, un sonido estremecedor…
- Que sí, que ya lo he pillado. Sigue cortando pinos. Me ha dicho mi padre.
Resulta que estaba hablando en voz alta, así que, haciendo caso de lo que decía mi padre, he seguido haciendo mi trabajo.
Tras cortar 6 pinos, la sierra ha sufrido un pequeño cortocircuito. Mi brazo parecía la chimenea del vaticano cuando hay fumata blanca, y una discoteca con luces led (por las chispas, digo).
Empezaba a perder el control de mis acciones. Primero, he cortado rocas, luego, el aire y por último, el coche de mi padre.
Pues sí, el coche de mi padre. Una auténtica y gran desgracia, porque por mi culpa, hemos tenido que volver andando hasta su casa.
He dejado el coche como si fuera Carpaccio (además, es de color rojo) y con un poco de serrín por encima emulando al parmesano.
Siniestro total, es lo que ha dicho el del seguro. No se puede hacer nada, más que pegarlo todo y rezar para que vuelva a funcionar.
De momento, la sierra sigue en mi brazo, pero no funciona. Aunque tengo mucho miedo de que se active por la noche mientras me rasco alguna zona noble.
Primero la mano rota y ahora una sierra adherida a mi cuerpo.
Espera… Ya está, la sierra se ha caído de mi brazo. Ahora vuelvo en sí y puedo seguir escribiendo mejor, ya que llevo desde el principio del post con un lápiz en la boca y apretando tecla por tecla como si fuera una gallina comiendo pan.
Y si estás esperando a que linqueé la historia con lo de “y si eres director creativo…”, olvídate, porque la única forma de linquearla es amenazándolos gravemente diciendo cosas como: “y si eres director creativo, y piensas lo peligroso que sería tener una sierra eléctrica adherida a tu cuerpo, llámame, porque si no, la afilaré con el pomo de tu puerta”, y no me gustaría que pensaran estas cosas.
Por eso, hoy recurro a una forma no convencional y más amable. Y la cosa dice así:
Si eres director creativo y tienes un momento,
Llámame, porque estoy interesado en un entrenamiento (trainee).
Y si esta historia te importa un pepino,
¡chico! Olvídate y contrata a un filipino.
Salvemos a mi mano
Salvemos a mi mano
Contrátame, antes de que me convierta en un anciano.
Gracias, gracias.
Mañana más y mejor. No es demasiado difícil.
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